domingo, 21 de enero de 2018

El oasis


Muchos viven en desiertos, desiertos vacíos, desiertos  sin agua. Caminan, se arrastran, anhelan probarla.

Sus ojos cansados, sedientos y ajados; parpadean polvo, no mojan sus caras.

De pronto, tras aquella duna perdida en la nada, encuentran el verde, les sonríe el agua. 

Las palmeras les miran, animan, se agachan;
les muestran la ruta, agitan sus ramas. 

Al fin aquellos hombres, perdidos y errantes, descansan sus cuerpos, alivian sus almas.

Gozan las palmeras, se ocultan los dramas;
es tiempo de risas, 
también de esperanza. 


Y al llegar la noche, dormida ya el ansia, soñarán con bosques, cascadas y... ¡AGUA!

El testigo


Dime niño: ¿por qué lloras?, ¿qué haces solo aquí a estas horas?
Mi papá no llegó a casa, lo ando yo buscando a solas.

Pasa, no te quedes fuera; preguntaré por si estuviera.

Asustado y compungido, sigue el niño a aquel testigo; testigo de cosas feas que vislumbra entre tinieblas.

Barra sucia y maloliente llena de vasos vacíos; 
olor a ron, cerveza y muerte,
¿Qué hago aquí? dime, Dios mío.

Ojos vidriosos le miran, observan, suspiran. 
Ojos de hombres torcidos,
que luchan por mantenerse erguidos.

Avanza entre las mesas, solloza, tropieza. 
Y al llegar a aquella esquina, 
del bar tan escondida, 
una voz, ronca y sentida,
le habla y él... mira.

¿Qué haces aquí?, dime hijo mío. 
Nada papá, ¡ven conmigo!

Si hijo, vamos, mamá nos estará esperando.

De aquella silla le levanta mientras nadie mira y todos miran;
la vergüenza le acuchilla, 
su joven alma mancilla.

El peso del padre sobre el hijo descansa, 
y una vez más la pregunta:
¿Qué hice mal? ¿Por qué esto pasa?

La puerta se abre, las deudas se pagan,
y aquel hombre, testigo de tantos dramas, 
llorará en silencio, 
tal vez mañana.

Niños marcados, 
niños heridos, 
padres ausentes... 
¿tú lo has vivido?

domingo, 3 de diciembre de 2017

¡Feliz Navidad!


Un año mas se acerca la Navidad, esa fecha tan destacada en los calendarios del mundo; una fiesta grandiosa cuyo verdadero significado ha sido olvidado por muchos. 

Las ciudades se engalanan, las casas se adornan, los gerentes de los grandes centros comerciales se frotan las manos, las empresas ultiman sus estrategias de venta con el fin de engrosar sus cuentas bancarias captando al mayor número de clientes posibles; no podía ser de otra manera, el 25 de diciembre y el 6 de enero son fechas imperdibles para un buen consumista. 

Las estrategias de marketing se refinan haciéndonos creer que necesitamos consumir para ser felices, para estar a tono con el ambiente festivo que grandes expertos en ventas han creado para nosotros.

Todo se cuida hasta el último detalle, nada puede dejarse a la improvisación. Comprar, consumir, comer, beber, disfrutar, divertirse.... ese parece ser el fin último de la Navidad; de esa navidad (con minúsculas) que los comercios de medio mundo quieren vendernos.

Mientras tanto, la ciudad de Belén se prepara para celebrar de forma muy distinta el 25 de diciembre. La Basílica de la Natividad, construida sobre aquel pobre lugar donde Jesús quiso venir al mundo, acogerá a cientos de peregrinos que como cada año acudirán a esa Tierra Santa donde el mismo Dios quiso entrar a formar parte de la historia de la humanidad; de esa misma humanidad que 2000 años después parece haberle dado la espalda sustituyéndolo por una carroza tirada por renos voladores capitaneada por el  célebre y bonachón Santa Claus.

No tenemos remedio, seguimos tratando de quitar a Dios de nuestra vida. Nos molesta, nos cuestiona, nos hace sentir incomodos y preferimos apartarlo de nuestro lado, relegarlo a un segundo plano donde no estorbe demasiado, donde su mensaje de salvación eterna quede oculto tras multicolores guirnaldas, copos de nieve artificial y envoltorios de regalos que nos vaciarán por dentro... una vez más.


A pesar de todo, de esa ingratitud de la que muchos hacen gala, Jesús insiste, nos sigue llamando por nuestro nombre, nos invita a dejarnos guiar por la brillante luz de su estrella que una vez más ilumina nuestros corazones con la promesa de una Vida plena. Nos busca, se hace Niño por nosotros, se rebaja a nuestra pobre condición humana para decirnos que nos ama, como solo Dios puede amar a sus criaturas, para darnos la oportunidad de conocer la Verdad, de encauzar nuestros pasos e ir tras Él.

Todos quieren celebrar la Navidad pero pocos se paran a pensar que es lo que se celebra realmente. El espíritu navideño ha permanecido latente todos estos meses esperando que el soplo de la inocencia de un niño pueda despertarlo, sin embargo otros se empeñan en apagarlo a toda costa.

Buenos deseos y propósitos llegarán en los próximos días a nuestro whastapp y quizá también burdos chistes que nada tendrán que ver con lo que se celebra; escucharás muchas veces: "felices fiestas", "feliz año", pero tal vez escuches con menos frecuencia "Feliz Navidad" porque muchas personas habrán olvidado lo que significa. Las letras de los villancicos populares serán sustituidas por mensajes consumistas y los anuncios de TV te incitarán a comprar sin necesidad; así somos los seres humanos. 

Junto a las prisas de última hora y las ofertas imperdibles que ningún comprador compulsivo puede rechazar, en muchas partes del mundo en estas fechas también se rechaza a Jesucristo prohibiendo que se hable de Él en la vía pública, impidiendo, por ejemplo, que se instale el Belén tradicional en la puerta de Alcalá de Madrid, promocionando "carteles navideños" que rozan el mal gusto como el de la Asociación de belenistas de Sevilla (que no reproduzco aquí por respeto a ti), en definitiva diciéndole a ese Niño Dios que ha venido a salvarnos: no insistas, vivimos mejor sin ti. 

Pero... ¿Realmente vivimos mejor sin Dios?

Me conmueve mirar a María y a José junto al Niño recién nacido, a los Reyes Magos de Oriente que abandonaron sus tierras para buscar al Rey de Reyes, me conmueve la inocencia de aquellos pastores que fueron a adorar a Jesús en aquel pobre pesebre de Belén donde la humanidad se encontró con su Salvador.


Gracias Dios mío por haber nacido, por haber dado sentido a nuestras vidas, por que a pesar de todas nuestras ofensas y pecados sigues perdonándonos y acogiéndonos con tu infinita Misericordia. 

Renueva nuestros corazones, limpia en ellos todo rastro de inmundicia, haz que vivamos nuestra vida con la esperanza puesta en tus promesas, no permitas que tiremos por la borda el mayor regalo que nos has hecho: nuestra vida.

Toca los corazones de tanta gente que aún no te conoce, ilumina sus almas con la luz de tu Palabra, déjales acercarse a Ti con la humildad de un niño para que puedan experimentar en sí mismos la verdadera alegría del que se sabe amado y querido; no tengas en cuenta nuestras torpezas y muéstranos el camino entre tanta oscuridad. 

Que la luz de tu estrella haga que volvamos a mirar hacia lo alto y que no olvidemos nunca para que has nacido. Llena de guirnaldas nuestros corazones, dirige nuestra mirada al pobre, al triste y al desamparado; a esos hermanos nuestros de los que pocos se acuerdan en estas fechas. Infunde en nosotros el deseo de servir y no de ser servidos para que de esa forma comprendamos tu Evangelio y lo pongamos en práctica en nuestra vida.

¡Gracias Jesús por haber nacido y por habernos llenado de esperanza una vez más!

lunes, 16 de octubre de 2017

Mi primera bicicleta me ayudó a descubrir el valor del esfuerzo

Hace unos meses mi hermana me sugirió que pusiera por escrito una anécdota de mi niñez que me ayudó a entender uno de los aspectos más importantes de la vida: el valor del esfuerzo

Quiero compartir contigo este hecho de mi pasado, plenamente actual, esperando que sea de tu agrado como ha sido para mí volver a recordarlo. 

Va por ti, Tere.

Nunca fui un buen estudiante. Mi madre siempre tuvo que perseguirme para que hiciera las tareas, para que estudiara, para que no me abandonara y pudiera llegar a ser alguien de provecho. Puso mucho empeño en conseguirlo y yo me resistí siempre a partes iguales. Después de todo, quién era yo por aquel entonces sino un adolescente con una gran ensalada mental en mi cabeza, un adulto en proyecto que quería, que necesitaba saber cuál era su lugar en el mundo. 

No fue tarea fácil para mi madre tener que luchar contra mi tozudez y mi ausencia de norte; supuso una difícil prueba a la que tuvo que enfrentarse muchas veces en solitario, pero de la que, afortunadamente para mí, salió fortalecida y victoriosa. 

viernes, 1 de septiembre de 2017

El cortejo fúnebre y la mala educación



Hay anécdotas, como la que ahora quiero compartir contigo, que necesariamente se hacen difíciles de olvidar; aunque lo que realmente hubiera deseado hace unos días es no haberla presenciado y así poder borrarla de mi memoria. 

Sin embargo creo que poner por escrito un hecho, por muy desagradable que haya podido ser, puede ayudar a quien lo lea a pensar,  recapacitar e incluso a cambiar de actitud sobre aquello que es narrado en ese mismo texto. Con esa intención escribo estas lineas.

Una vez leí, creo que la frase la dijo la poetisa chilena Gabriela Mistral, que "La humanidad es todavía algo que hay que humanizar"; en ocasiones  siento que no puedo estar más de acuerdo.

sábado, 26 de agosto de 2017

#RezaPorYeniAsto



Hoy quiero contarte una pequeña historia. Trata sobre el pegamento, sobre ese producto químico al que recurrimos cuando tratamos de arreglar la figura de porcelana que se nos cayo al suelo rompiéndose en cien pedazos. 

Qué suerte que exista una solución para no tener que tirarla a la basura  ¿verdad? 

Y es que un poco de paciencia por nuestra parte, un poco de pegamento y de posterior pintura en las fisuras, son lo único que se necesita para volver a unir las partes de la figura que se ha roto y dejarla como nueva.

Hay personas que son como el pegamento. Unen lo que está roto, acercan polos opuestos, reparan aún el mayor de los destrozos. 

miércoles, 23 de agosto de 2017

Nido de avispas (carta abierta a un terrorista yihadista).


Los seres humanos hemos  buscado desde antaño la compañía de las abejas en beneficio propio. De ellas obtenemos miel, cera, propóleo, jalea real y apitoxína.  Además, su incalculable valor como polinizadoras ha hecho que no solo las respetemos sino que hayamos aprendido a cuidarlas y a protegerlas. 

Sin embargo a pesar de sus múltiples bondades las abejas también pueden llegar a ser muy peligrosas. No dudarán en clavar su aguijón, aún a riesgo de perder su propia vida, si son molestadas en exceso; por ello los apicultores han aprendido a usar el humo para calmarlas y a protegerse con prendas especiales de las dolorosas picaduras a las que se exponen si cometen algún error manipulando la colmena.

Las avispas sin embargo no nos resultan tan agradables ¿verdad? ¿Tal vez porque no nos aportan tantos beneficios? Los que viven cerca de un nido de avispas saben que no deben molestarlas porque se exponen a sufrir su ira si osan atacarlo. 

Si ese es tu caso y quieres vivir en paz con ellas solo tienes dos opciones: o te vas tú o se van ellas.


Hoy en día el mundo está lleno de avisperos: Siria, Irak, Europa, Mexico, Venezuela, Corea del Norte, EEUU, Londres, Nigeria... y hace unos días Barcelona. En todos ellos la avispa del terrorismo se comporta de la misma manera: «no me molestes o te atacaré, haz lo que te diga y dame lo que te pida o sufrirás las consecuencias». 

Ante hechos tan lamentables como los que están sucediendo en todo el mundo, solo puedo expresar mi total rechazo y repulsa ante cualquier acto terrorista que solo pretende sembrar el odio y la división en nuestras sociedades ya de por sí lamentablemente muy polarizadas. Asimismo quiero expresar mi apoyo incondicional a los familiares de las víctimas y decirles que comprendo su dolor y rezo por ellos.

Mucho se ha hablado y me temo que se hablará aún más del terrorismo islámico. No soy especialista en el tema, pero quisiera dejar mi reflexión al respecto y una carta abierta dedicada a los fanáticos terroristas que han vuelto a asesinar a sangre fría a decenas de ciudadanos inocentes.

Tengo varias preguntas que me gustaría que alguien respondiera sin la habitual retórica propia de las declaraciones post-atentado:

¿Se puede vivir rodeado de ciudadanos árabes en nuestras comunidades y pretender que después de un atentado yihadista no surgan dudas y recelos hacia ellos en nuestro interior? ¿Debemos actuar como si no pasara nada por miedo a sufrir un nuevo ataque?

¿Quién puede protegernos de fanáticos que están dispuestos a morir matando? 

En esa Europa, tan tolerante y abierta a la diversidad de culturas e ideas, ¿es lógico permitir que se construyan mezquitas sabiendo que en muchas de ellas se radicalizan jóvenes musulmanes y se proclaman soflamas contra los mismos países que los acogen? ¿Es lógico permitir esas mezquitas que han sido construidas con dinero de países árabes en los que a su vez no sólo no se permite el culto de otras religiones sino que son perseguidas públicamente? ¿Que hay del «Quid pro quo»?

¿Por qué tanto defensor de lo políticamente correcto se apresura, después de un atentado yihadista, a intentar prevenir a la opinión pública sobre la "islamofobia", tachando de xenófobos y racistas a los que levantamos la voz para decir la verdad que nadie quiere oír: que el Islam realmente no es una religión de paz?

¿Aceptarían acaso esos mismos defensores del purismo lingüístico e ideológico vivir en sus propios países bajo la ley islámica? ¿Aceptarían acaso que sus esposas tuvieran que vestir forzosamente el burka, se les practicara siendo niñas la ablación sexual, no tuvieran derecho a una educación o a conducir un auto entre otras lindezas? ¿Quieren acaso construir espacios en Europa donde se asista a lapidaciones públicas, crucifixiones y ahorcamientos de sus propios ciudadanos acusados de haber quebrantado la sharia como está ocurriendo en los territorios ocupados por el EI (ISIS)?

¿Es realmente posible una "alianza de civilizaciones" como ingenuamente propuso el ex presidente de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero sin que una finalmente acabe con la otra? Permíteme que sea escéptico al respecto. 

El terrorismo islámico ataca sin piedad a los que considera "infieles", ya sabes: cristianos, judíos... y los medios de comunicación prefieren volver la cabeza para no molestar al Islam. Sin embargo muchos de esos medios, tan asépticos y cuidadosos cuando se refieren al Islam, no tienen reparos en burlarse sin tapujos del cristianismo, la religión mayoritaria en muchos de sus países, ofendiendo en repetidas ocasiones gravemente los sentimientos de muchos cristianos entre los cuales me incluyo. Lógicamente se saben muy bien el pasaje del evangelio de Lucas 6:29 donde habla sobre poner la otra mejilla ¿verdad?

A quien te abofetee en la mejilla, preséntale la otra; y al que te quite el manto, no le impidas tomar también la túnica.

Luego vendrán las lamentaciones y las declaraciones de los políticos de turno hablando de que no se puede generalizar, de que ese atentando es un "hecho aislado", de que no todos los musulmanes son terroristas, de que el Islam es una religión de paz y bla bla bla...

La sinrazón de los violentos con la que pretenden amilanar al mundo con el objetivo de que se arrodille ante ellos no entiende de argumentos. Consiste en matar indiscriminadamente, en causar el mayor daño  posible entre los ciudadanos de los países que los acogen, para conseguir que, utilizando el terror, el Islam se expanda por todo el mundo por las buenas o por las malas. 

Nos guste o no, queramos aceptarlo o no, estamos en guerra; una guerra contra el terror.

Una guerra que se libra en los medios de comunicación mostrando u ocultando información selectivamente para balancear la opinión pública según los cobardes y pérfidos intereses de quienes los controlan. Una guerra en la que ciertos políticos demuestran su estruendosa falta de clase al negarse repetidamente a condenar ciertos actos terroristas. Una guerra en la que lobos, que durante años han matado a cientos de ovejas, han logrado ocupar, con el apoyo cómplice de la "clase" política, el lugar que siempre habían deseado: entrar a formar parte del rebaño político y dejar de ser  considerados lo que siempre fueron, unos asesinos, para convertirse en unos "respetables" miembros de la vida política. Me refiero entre otros a los terroristas de ETA que ocupan actualmente cargos públicos constituyendo el espectáculo más lamentable y humillante para las víctimas de esos mismos verdugos, que tienen que seguir viendo y conviviendo a diario con los asesinos de sus familiares que ahora controlan desde el poder sus impuestos, sus vidas, y las del resto de sus conciudadanos. Y a esto le llaman democracia. ¡Ja!

Si dejas a un lobo rodeado de corderos no pretendas que se coma la hierba que tú le sirvas, más aún si has eliminado los perros guardianes que protegían al rebaño. 

Si estamos dispuestos a convivir con avispas tendremos que ser conscientes de que en cualquier momento podemos tener problemas con ellas. Lo más inteligente y sensato sería dejar el avispero con sus inquilinas en un lugar donde no puedan hacer daño a nadie. 

No te equivoques, si acaricias a una avispa te arriesgas a que te pique; el aguijón no lo tienen de adorno, no lo olvides; no lo olvide sra. Ada Colau.

Carta abierta a un terrorista yihadista.


Y déjame por último, pobre ignorante terrorista islámico,  decirte algo.

Cuando asesinas a personas inocentes creyendo que al hacerlo vas directamente al paraíso estás muy equivocado, por mucho que tu profeta Mahoma en tu Sagrado Corán te lo repita una o mil veces.
¿Sabes una cosa? soy católico, un infiel para ti. Estoy inmensamente orgulloso de serlo y permíteme además decirte algo: el Dios en quien creo, Jesucristo, habla de amar a nuestros  enemigos (a ti), de hacer bien a los que nos odian y maltratan (a ti también), de perdonar a los que nos ofenden (de nuevo a ti), de respetar toda vida humana (incluso la tuya) porque cada vida humana es sagrada para Dios por si no lo sabias. 

Veo que desconoces el cristianismo porque si lo conocieras sabrías que el primer mandamiento de la ley del Dios de los cristianos (del verdadero y único Dios) es: Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu mente y con todas tus fuerzas y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO.

Y también: NO MATARÁS.

Has cometido dos graves pecados que solo Dios en su infinita misericordia podrá perdonarte. No solo no has amado a tu prójimo, sino que lo has asesinado a sangre fría. No sé si en el último momento te habrás arrepentido de lo que has hecho, pero te aseguro (por si no crees en él) que EL INFIERNO EXISTE (deberías leer sobre lo que ocurrió en Fátima en 1917), que es eterno y que se accede a él por la puerta grande con acciones como la tuya. 

Dios es Amor, no odio. Cada vez que cometas un despreciable acto, como el que cometiste en Barcelona, habrás bajado un peldaño más hacia el infierno en el que, si no haces nada para evitarlo, habitarás por los siglos de los siglos con pobres ignorantes como tú que confundieron el bien con el mal. 

Aún estás a tiempo de cambiar el rumbo de tu vida, de dejar atrás esas falsas creencias que han metido en tu cabeza, de darte cuenta que nadie en su sano juicio puede pretender que amar a Dios justifique el asesinato de personas inocentes. Recuerda que la religión se propone, no se impone.

 Por último déjame decirte que rezo por ti, por tu familia, por tu conversión y la de tantos otros como tú que caminan por la vida sin norte y sin rumbo. 
Si alguna vez lees esta carta piensa que quien la escribe, a pesar de todo, no te guarda ningún rencor, ni te odia, ni te desea ningún mal; tan solo desea que despiertes del sueño trágico en el que has convertido tu existencia. 

Los fanatizados clérigos a los que sigues te han hecho creer que puedes repartir "justicia" a diestro y siniestro convirtiéndote en juez del mundo y te lo has creído. 
Esos mismos que te animan a morir por Alá son los primeros que huyen ante la amenaza de perder su propia vida. Infectan tu mente con torcidas doctrinas y tú les crees, te hacen creer que el odio es purificador y tú les sigues, te insisten en que la violencia es el camino para conseguir tus objetivos y tú obedeces ciegamente. ¿Te has parado a pensar en que el perdón y no el odio es lo que realmente conduce a la verdadera paz? ¿Cómo puedes pensar que matar a un semejante va a solucionar algo? ¿Cómo puedes pretender forzar a los demás a que se conviertan al Islam cercenando no sólo su libertad sino su propia vida? 

¡Despierta y date cuenta de que estás en un grave error!

Busca la VERDAD, abandona a los que te incitan al suicidio. No te dejes engañar por aquellos que quieren controlar tu mente ofreciéndote por tus servicios a su diabólica causa un falso paraíso creado sobre miles de cadáveres.

Dios te ama, pero no ama tus crímenes ni pecados. Le ofendes gravemente cuando osas en su nombre convertirte en juez sesgando vidas inocentes. 

Te están utilizando como un muñeco que después tiraran a la basura ¿no te das cuenta? ¿Dónde está tu dignidad como ser humano? ¿Cómo has podido vender tu alma al diablo y a los seguidores del mal? 

Soy un infiel para ti. Podía haber muerto en el atentado de Barcelona. Sigo vivo gracias a Dios. Tus familiares  te consideran un héroe, un mártir; yo tan solo te considero un pobre hombre que ha estado perdido caminando por tortuosos caminos que finalmente le han conducido a la ruina. 

Piensa por una vez en tu vida y razona. El odio engendra más odio, la violencia más violencia. ¿Ese es el legado que quieres dejar a tu pueblo? ¿De verdad quieres que el mundo te recuerde como un asesino? ¿Quieres aparecer en los libros de historia como un fanático enfermizo que destruyo su vida eliminando vidas de inocentes?

¿Cómo puedes creer la sarta de mentiras que han metido en tu cabeza? 

Tú vales más que todo eso. Eres, a pesar de la basura que tú mismo te has echado encima, un ser humano que debería ser consciente de lo que eso realmente significa.

¡Haz algo de provecho con tu vida! ¡Abandona el terrorismo y a los que han emponzoñado tu alma! 
¡Pide perdón a tus víctimas y dales la oportunidad de que puedan perdonarte!

Recuerda bien que solo el perdón te dará la verdadera paz que no encontraras si sigues recorriendo el camino del mal que te ha convertido en una vulgar avispa que pocos tendrán reparos en aplastar si intenta picarles.

Rezo por tu conversión.

Firmado: Un cristiano, un infiel para ti.

Es cierto, muchas veces podemos confundir una abeja con una avispa. Las dos son insectos, las dos vuelan, las dos tienen aguijón y las dos pueden picarnos. Sin embargo, salvo en raras excepciones, son las abejas las que producen la miel que nos alimenta.

No dejes que las avispas construyan su nido en tu casa a no ser que seas inmune a su veneno; si lo haces te arriesgas a tener que abandonarla cuando empiecen a picarte.

 Piensa en ello.

¡Di no al terrorismo!