miércoles, 12 de julio de 2017

Anverso y reverso

Te propongo poner a prueba tu vista y tu imaginación  con un pequeño ejercicio.

Aquí tienes dos fotografías, una encima de la otra.


¿Qué ves en la fotografía superior? 

Probablemente habrás reconocido unos objetos decorativos, ¿verdad? 

Te daré más datos. 

Aparentemente parecen ser unas cartulinas de color rojo anaranjado recortadas formando una campanilla, con el borde dorado y un pequeño agujero en la parte superior atravesado por un cordel de color azul celeste, ¿no?

Vamos bien.

Ahora fíjate en la fotografía inferior; mírala bien.

¿Que ves? ¿Observas algunas diferencias con la de arriba?

Son evidentes, ¿no es cierto? Lo primero que salta a la vista es que se han añadido unas palabras (Jugos y Tarro De Durazno) escritas en computador, que han sido recortadas y pegadas en la parte central. Además en una de las cartulinas hay dibujadas unas líneas plateadas que recuerdan vagamente a unos copos de nieve.

La máquina generadora de felicidad


Ford A
Ford A
El pasado domingo 4 de diciembre, Vivi (mi esposa) y yo tuvimos la suerte de asistir a un evento muy especial. 

Fuimos invitados por Angélica, la directora del hogar Santa Ana de la Fundación Las Rosas, a acompañar a las abuelitas que viven allí a un desayuno en el Parque Forestal de Santiago.

Esto, que ya de por sí hubiera sido un aliciente más que suficiente, se vio enriquecido por la colaboración de excelentes personas que ayudaron a que el evento fuera todo un éxito.

Me refiero a personas como José Marchetti, Miguel Cabello y al resto de integrantes y simpatizantes del Club Ford A Chile, que con su generosidad, amabilidad, simpatía y buen humor contribuyeron a hacer de ese domingo un día muy entrañable que sin duda recordaré durante mucho tiempo.

¿Y tú, a cuantos Fabrizios conoces?

En uno de los restaurantes de autoservicio que se hayan en la estación Termini de Roma, Vivi y yo conocimos al que llamaremos Sr. Fabrizio para conservar su anonimato.

Nada era especialmente llamativo en él. De aspecto normal, vistiendo chaqueta y pantalón azul, gafas y poco pelo en su cabeza, calculamos que tendría aproximadamente unos 70 años de edad. 

Sin embargo hubo algo en su comportamiento que nos llamó especialmente la atención.

Llevando en el brazo una bolsa de plástico se acercaba con delicadeza a las mesas ocupadas por estresados viajeros que se iban o llegaban a Roma en esos momentos y en voz baja, casi inaudible, se dirigía a ellos con una sonrisa extendiendo su mano con la esperanza de conseguir unas monedas. 

La mayoría se excusó meneando la cabeza sin levantar la mirada del plato, otros rebuscaron en sus bolsillos algunos euros que luego le dieron como limosna.

 Examinando las caras de aquellas personas podría decir que la situación de alguna manera les incomodaba.

El gorrión que no sabía nada de marketing



Era una fría mañana de febrero en España cuando, después de hora y media de conducción,  paramos a estirar las piernas en la estación de servicio Autogrill que se encuentra en la autopista que va de Valencia a Barcelona, a la altura de Castellón. 

Nos dirigimos al área de descanso situada al aire libre, quitamos el papel de aluminio que envolvía nuestros bocadillos de jamón y queso, destapamos las bebidas y empezamos a comer.

 A los pocos minutos nos vimos rodeados por varios gorriones que observaban con mucha atención cada uno de nuestros gestos.

Vivi y yo, divertidos al darnos cuenta de que nos habíamos convertido repentinamente en el centro de atención de aquellos pequeños pájaros, decidimos repartir con ellos parte de nuestro alimento.

El ejemplo de los cristianos perseguidos: un buen antídoto contra elcatolicismo "light"



Raúl es un hombre de mediana edad que vive de alquiler en una ciudad europea donde nadie se conoce. Ocupa junto a su esposa y a su perro yorkshire un pequeño departamento situado en un edificio de 32 alturas que se haya junto a un parque urbano. Trabaja de lunes a viernes en una empresa dedicada a la construcción y dedica los fines de semana a limpiar la casa, visitar a la familia y de vez en cuando ir al cine. 

Podría decirse que no hay nada en la vida de Raúl que la haga excesivamente diferente de la del resto de sus conciudadanos. Es una persona de clase media que paga sus impuestos y que trata de vivir su vida de la mejor manera posible. 


miércoles, 30 de noviembre de 2016

Persecución

Jueves, 9 de junio de 2016

Después de un largo día de trabajo, Luis se disponía a cenar cuando en ese mismo momento sonó su teléfono móvil. En la pantalla del celular apareció el nombre de Juan Torres, por lo que pensó que la llamada podía ser urgente ya que Juan solo contactaba con él en ocasiones importantes. 

—¡Aló!
—Hola Luis, ¿estás en casa?
—Acabo de llegar hace unos minutos, ¿pasa algo Juan?
—Enciende la TV y pon el canal 13, por favor. No vas a creer lo que a ocurrido hoy.

Sin dejar el celular, Luis encendió la TV, puso el canal que Juan le había dicho y lo que vio en ese momento le entristeció profundamente.



En medio de un fuerte griterío, un grupo de jóvenes encapuchados con el rostro cubierto y armados con palos habían asaltado literalmente la Iglesia de la Gratitud Nacional de Santiago de Chile y estaban sacando del templo la imagen del Cristo a la calle. 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

De abejas y rosas

De abejas y rosas
Imagína por un momento  que eres una pequeña abeja, una obrera más con la misión de traer a la comunidad donde vives el alimento que cada día sales a recolectar a los cercanos campos que rodean tu colmena.

Después de un largo y extenuante vuelo llegas a un lugar donde cientos de flores de diferentes colores, tamaños y formas te dan la bienvenida inundando el aire con exquisitas fragancias que por un momento te hacen perder el sentido.

Campo de flores
Miras a tu alrededor y no sabes dónde posarte. Finalmente eliges una flor entre la multitud y ella te recibe con un jugoso néctar que calma tu sed y repone tus agotadas fuerzas. 

Mientras la visitas, todo tu cuerpo se llena del polen que esa flor te está regalando sin que seas consciente de ello, casi sin darte cuenta. Ya has dejado de ser marrón, ahora eres más bien amarillenta.